jueves 2 de febrero de 2012

Notas sobre la CAN: Costa de Marfil y Túnez

El tiempo transcurre ya llegamos a la fase del KO de la presente edición de la CAN 2012. Unos Cuartos de Final que se hacen más apetecibles al ver que las selecciones grandes, a excepción de unas muy solventes Costa de Marfil y Ghana, no aparecen por ninguna parte en el cuadro de enfrentamientos directos que acapararán las miradas del fútbol internacional a partir del sábado.

Una de las críticas más escuchadas estos días, viendo el cuadro resultante, ha sido aquélla referida al bajo nivel de las selecciones que quedan en liza. Es cierto que faltan las grandes potencias del fútbol africano únicamente a excepción de 2, pero ya se comentaba al comienzo del torneo que iba a ser una CAN muy "underground", quizá la más alternativa en la historia del fútbol continental, y con la caída de Senegal y Marruecos, lo es aún más. No hay que ver –creo yo– esta circunstancia como algo negativo. Nos da la oportunidad de ver la llamada democratización del fútbol en estado puro, apreciar cómo selecciones que, en circunstancias más "normales", no hubiesen estado ahí, luchan de tú a tú y obtienen ilusionantes resultados ante selecciones de rango medio en el panorama futbolístico africano.

No se puede exigir nada a todos los equipos humildes que están o han estado en esta CAN. No será ningún fracaso que las Gabón, Guinea Ecuatorial o Sudán caigan en Cuartos de Final. Encaran estos partidos como si de un sueño se tratase; es una oportunidad histórica de seguir haciendo felices a sus compatriotas civiles con el fútbol. Tampoco se le puede decir nada a una selección nigerina, ya eliminada, que tuvo que poner un impuesto extra sobre la telefonía móvil en sus fronteras para financiar los viajes y los gastos que conlleva participar en esta CAN. De exigir en términos futbolísticos, sólo se puede hacer –bajo mi punto de vista– con las potencias que decepcionan o de las que se puede ver más.

Costa de Marfil

Quizá una de las selecciones más criticadas en cuanto a estilo de juego en lo que va de Copa África de Naciones. Los hombres de François Zahoui están demostrando un juego quizá más plano y elemental de lo que cabía atendiendo a sus registros en fase clasificatoria. Sin embargo, numéricamente no se le puede reprochar nada a Costa de Marfil que, pese a no enamorar con su juego, es la que mejores números presenta a estas alturas.

Los planteamientos de Zahoui parecen tener como objetivo final la búsqueda de un perfecto equilibrio entre todas las líneas que componen el esquema base de los Elefantes. Sin embargo, lo que pretende ser una clarividente idea que persigue ese objetivo, se está tornando en una estrategia defensiva en vista a los recursos que presenta la plantilla de la que dispone y el nivel general –y defensivo en particular– de los rivales que se está encontrando Costa de Marfil.

Antes de comenzar el torneo estaba completamente convencido de que dispondrían normalmente un 4-4-2 con extremos que permitiese a Drogba y Doumbia lucirse en la delantera. Sin embargo, y como prueba de la idea de Zahoui de búsqueda del equilibrio, ante Sudán nos topamos con una Costa de Marfil en 4-5-1 y con un mediocentro más de "lo previsto". Jean-Jacques Gosso Gosso se hizo un hueco en la formación titular y se apreció que esta selección no era la misma que arrollaba en la Fase de Clasificación (6 victorias de 6 posibles, 19 goles a favor y 4 en contra). Podía encajarse en el contexto de que, al ser la fase final del torneo y considerar más la dificultad que esto entraña, el formato presentado fuese eventual.

Vimos a una Costa de Marfil más apagada de lo normal y eso llamó la atención ya que se esperaba muy poco de una selección sudanesa que plantó cara y tuvo cerca de sí el empate con varios fallos de suma trascendencia de sus hombres de ataque. La previsibilidad y el ritmo lento que aplicó el equipo en el segundo tiempo, síntomas quizá de un "exceso de equilibrio", fueron lo más notable del encuentro. Un encuentro en el cual Jean-Jacques Gosso Gosso sí intervenía en el centro del campo pero que, por la acumulación de jugadores en esa zona, dio la sensación de ser uno de los principales causantes de los efectos reseñados, haciendo más "plomizo" el juego marfileño.

El partido finalizó 1-0 y brotaron las dudas. La más general, en aspectos tácticos, fue la referida al riesgo que entrañaba volver al 4-4-2 por la posible fragmentación del equipo, ya que más que 4-4-2, el esquema podría convertirse en 4-2-4 y podría padecer el mismo problema que padeció Senegal. Sin embargo, este argumento se fundamenta en el perfil que toman Gervinho y Kalou en sus clubes. En Costa de Marfil, los extremos de la Premier League (y sus sustitutos) tienen que realizar bastante más trabajo y recorrer más metros, partiendo casi siempre desde más atrás de lo que estamos acostumbrados a ver (de ahí la flecha de puntos que les señala su posición en transición ofensiva en los esquemas tácticos de los márgenes del post), por lo que en el equipo no habría tanto riesgo de partirse. Otra que surgió estaba referido al cómo se encaraba el primer encuentro ante una selección teóricamente inferior como es Sudán en la apertura del torneo. Desde el respeto máximo y el amarrar el resultado favorable hasta jugar "andando" porque es ya suficiente. Muchas lecturas de un partido que se fueron acotando con el tiempo.

Y es que Costa de Marfil presentó ante Burkina Faso el mismo 4-5-1 con extremos que en el primer partido, pero aportando otra novedad táctica. Gosso Gosso repetía titularidad, pero como lateral derecho, ya que su puesto lo ocupó otro centrocampista de carácter defensivo como Didier Zokora. Por tendencia natural, Gosso Gosso tendía a permanecer cuanto tiempo pudiese en zonas cercanas a la línea divisoria, aunque no tuvo excesiva trascendencia ya que Burkina Faso se mostró inoperante y no supo transformar las ocasiones que dispuso.

En ese partido, el triángulo del centro del campo tuvo como jugador más centrado en buena parte del choque a un Yaya Touré que tuvo que recorrer metros incorporándose por el carril del medio al ataque y retrocediéndolos para actuar como pivote. Producto de la solvencia defensiva, las llegadas por bandas y la paciencia, una voluntariosa Costa de Marfil obtuvo una victoria por 2-0 con la inestimable ayuda de Bakary Koné (autogol). Doumbia seguía sin minutos, e incluso relegado por un Bony que dispuso de algunos en la segunda mitad. Previsibilidad, ritmo lento, incluso cierta horizontalidad… de nuevo esos síntomas antes descritos volvieron a aparecer. Sin embargo, es indudable que con este esquema, aunque se requiera más trabajo por parte de los hombres del centro del campo (ya que son de perfil más defensivo), Costa de Marfil crea ocasiones de gol y jugadas de ataque desde el centro del campo –aunque con menor frecuencia que otras selecciones– y tiene buenos registros, por lo que se logra el equilibrio teóricamente buscado por Zahoui.


(Esquema base en CAN: 4-5-1 con Kalou y Gervinho de extremos aunque empezando más atrás que en Europa)
 

El último partido de la Fase de Grupos ante Angola es poco representativo en cuanto a la filosofía aplicada a este equipo. El hecho de estar ya clasificados y jugar con los teóricos suplentes no permite tanto análisis como sí los partidos anteriores.

En cuanto a concentración, es de las pocas selecciones a las que no se las puede "abroncar" por sestear o procrastinar la búsqueda del gol hasta que es demasiado tarde. Anímicamente, el equipo está muy entero. Plantilla de calidad, tanto en lo individual como en lo grupal, y solidez. Los únicos defectos que pueden olvidarse a base de resultados son los mencionados, quizá producto de una búsqueda de equilibrio llevada hasta términos innecesariamente elevados atendiendo a los rivales. Pero bien se sabe que "hombre precavido vale por dos". Quien sepa aprovecharse de estas dos claves, posiblemente dañe seriamente el sistema marfileño, hasta ahora inexpugnable.

Túnez

Es por todos sabido que a Túnez no hay que perderla de vista en ninguna Copa de África en la que participe. El fútbol tunecino goza de buena salud a nivel no sólo de selección sino también de clubes, esto es, no es un boom generacional el que ha permitido ver a las Águilas de Cartago en los Mundiales de 1998, 2002 y 2006 y haciendo buenos papeles en las últimas CAN disputadas, ganando la celebrada en su territorio en 2004. De hecho, una buena parte del combinado de Trabelsi para esta CAN procede de la liga tunecina, con un alto nivel en África y con buena base de cara al triunfo de jóvenes promesas del fútbol autóctono con vistas a corto plazo. Aunque algunos jugadores, por la vinculación histórica, sean nacidos en otros países –como por ejemplo, el alemán Sami Allagui–, prometedores jugadores como Darragi o Msakni, y otros ya consolidados y de buen nivel como Issam Jemâa, son producto del fútbol tunecino.

En cuanto al juego de Túnez, en esta CAN ha formado siempre con un característico 4-3-1-2 en el que el pivote defensivo ha cobrado especial protagonismo. Pese a haberse clasificado con solvencia, no han dado la sensación de ser, ni mucho menos, una selección con un fútbol alegre o productivo. Ha cosechado dos "1-2" en los dos primeros partidos del grupo ante unas selecciones de Marruecos y Níger que merecieron más.

En el primero de los dos mencionados, Túnez estuvo siempre un paso por detrás de Marruecos en todo el partido. Sin tener apenas la posesión y sin iniciativa, Marruecos aplicó un juego directo y elaborado, muy técnico a la par que estético y efectivo, que hizo que Túnez pareciese excesivamente inferior debido a las múltiples llegadas del cuadro de Eric Gerets. Y pese a ello, en la primera ocasión definida de Túnez a balón parado, las Águilas de Cartago se adelantaron. Marruecos, por los problemas ya analizados en otro post, alimentados por la falta de puntería de sus hombres de ataque, se vino a menos y Túnez supo hacerse progresivamente dueña del partido. Marcó el 0-2 con una individualidad de un Msakni que entró en sustitución de Allagui en el segundo tiempo (mejorando exponencialmente a Túnez), y Marruecos se volcó al ataque. Encontró el premio en un gol intrascendente en los últimos minutos del partido que no valió para evitar que Túnez se llevase los 3 puntos. Además de no ser 100% merecedor de la victoria, en Túnez se vieron ya algunas descoordinaciones y pequeños problemas. Entre ellos, la falta de trascendencia de Korbi, pivote defensivo que no estaba tan al servicio de los defensas como podría.


(Marruecos dominando antes del 0-1. La jugada no acaba en gol, pero se aprecia que Korbi no ayuda a Ifa cuanto podría y Túnez se encuentra regresando del estado de basculación a banda izquierda) 

Ante Níger se acentuó la crisis estilística del equipo de Trabelsi. Tuvieron la suerte de adelantarse en 3 minutos con gol de Msakni. Parecía que el partido sería una clara goleada pero algo se torció. Sin propuesta ninguna, busca cederle la iniciativa del juego a los nigerinos, un equipo claramente inferior en ideas y recursos, pero que encontró el empate muy pronto (minuto 8) pese a la mano previa en la asistencia de Moussa Maazou a N'Gounou. Túnez no supo qué hacer más allá de buscar a Msakni o conectar con Chikhaoui en el centro del campo. Sufrían muchas pérdidas en esa zona que Níger aprovechaba, recuperando el esférico y colgándoselo sin pudor a un Moussa Maazou que deslumbró a todos –llegó a ser Trending Topic en España en Twitter– con su velocidad, verticalidad y, también, su falta de puntería.

Con un recurso tan simple como ése, Níger estuvo durante gran parte del partido aprovechando la posesión e, incluso, dominando a una Túnez que iba demostrando con los minutos más carencias que en el partido contra Marruecos. Algunos puntos débiles de Túnez volvieron a ponerse en primer plano, como el poco peso de Korbi o los fallos de coordinación de la línea defensiva, –de Haggui e Ifa en particular– que ponían en apuros el área de Mathlouthi. Pronto se olvidó la superioridad teórica y la excusa de que el empate nigerino era ilegal, puesto que los hombres dirigidos por Rolland Courbis –Harouna Doula Gabde, mejor seleccionador africano de 2011 por su hazaña logrando la clasificación para la CAN, fue destituido por orden federativa tras perder 2-0 en el inaugural y, para ahorrar costes, permanece como segundo entrenador de un Courbis que iba a la CAN asumiendo ese rol–a base de llegadas de Maazou merecieron más que el 1-1. Sin embargo, Jemâa puso en el último minuto de tiempo reglamentario el 1-2 tras volcarse al ataque y evitar un ridículo que podía ser histórico en su país.


(Problemas defensivos entre Haggui e Ifa cuando Níger sólo se dedica a enviar/colgar balones a Moussa Maazou)

Ante Gabón, y ya con menos nerviosismo por la clasificación matemática, sólo estaba en juego la honra. Túnez comenzó muy bien en los primeros 20 minutos de ese encuentro, aunque se diluyó después demostrando esas carencias defensivas y falta total de ideas que permitieron que Gabón, a base de Aubameyang, Cousin y, en este caso, Méné (y no Mouloungui como ante Marruecos) consiguiese, con trabajo, el obvio apoyo de la grada, y recuperando el dominio y la posesión con los minutos, la victoria y los 3 puntos que la dejaron campeona de grupo, cuartofinalista y revelación del torneo.

Haciendo una visión global, ya no sorprende que Túnez haya estado bien sólo cuando Youssef Msakni ha estado entonado y cómodo sobre el césped. Y es que el jugador de 21 años del Espérance de Tunis está siendo el faro del equipo. Entiende bien el contexto de cada partido, sabe moverse entre líneas y tiene llegada. Es pieza clave en el equipo. Ha asumido la faceta de líder del mismo, y Túnez juega casi dirigida por él. Las sensaciones de la fase de grupos son de dependencia del mismo. Si Msakni está bien, Túnez está bien. De ahí quizá que las Águilas de Cartago hayan dado sólo buenas sensaciones en ciertos momentos ante Marruecos y en el arranque del partido contra Gabón. Es, cuanto menos, preocupante que exista una relación de dependencia tan trascendente en el equipo. Verlo en tres partidos no es ya tanta casualidad.

sábado 28 de enero de 2012

Notas sobre la CAN: Senegal y Marruecos

Antes de comenzar esta Copa África de Naciones, todo el mundo coincidía, más o menos, en que el campeón estaría entre 4 selecciones determinadas: Costa de Marfil, Senegal, Ghana y Marruecos. Ha comenzado el torneo y estamos viendo que el ímpetu, las ganas y el derroche físico y de potencia de las pequeñas revelaciones africanas está valiendo para doblegar a las grandes potencias continentales, haciendo que, si de por sí esta CAN iba a ser la más "alternativa y underground" de la historia (por las grandes ausentes), ahora lo sea más, con 2 de estas 4 selecciones eliminadas tras 2 partidos de la fase de grupos por deméritos propios.

Marruecos

Los de Eric Gerets han caído en los dos partidos que han disputado hasta ahora (1-2 ante Túnez y 3-2 ante Gabón), lo que les ha valido su eliminación. Ante Túnez fueron mejores de inicio, más consistentes, con la posesión para sí e ideas que, bien aplicadas, con el paso de los minutos probablemente se convertirían en goles. Sin embargo, Túnez golpeó primero con una jugada a balón parado y noqueó a los marroquíes. Tanto es así que, por inercia del juego, el equipo llegó a partirse a partir de la línea del doble pivote, Túnez recuperase la posesión y marcase el 0-2 con una jugada espectacular de Msakni. Podía pasar, ya que Túnez es la otra favorita de ese grupo C que comparten con Níger y los anfitriones de Gabón, pero las exigencias ante los de Rohr eran máximas. Había que ganar.

Salió dispuesta a hacerlo, con un 4-2-3-1 ofensivo con muchas novedades respecto al equipo que perdió en el primer partido. El Arabi entraba en la punta del ataque por un Chamakh fallón, renovación íntegra de la línea de medias puntas con la inclusión de Mehdi Carcela-González por Assaidi y, sorprendentemente, Hadji por Boussoufa, junto con la posición más adelantada de Belhanda, colocado por la banda derecha. Taarabt volvía a repetir suplencia y Hermach entró como pareja de un buen Kharja en los pases entre líneas para el doble pivote. Pero como todos los equipos grandes en esta CAN, trabajó lo justo para conseguir el gol que les adelantase en el marcador y aportase comodidad en el juego. Llegó pasado el ecuador del primer tiempo, cuando Kharja remataba un balón procedente de la banda derecha servido por Belhanda.

Ahí sesteó, y le salió caro, como pasó con Angola ante Sudán y Senegal ante Guinea Ecuatorial, y casi a Ghana ante Botsuana. Una dolorosa entrada que sufrió El Arabi fue el motivo para mover ficha en el descanso. Se mantuvo el sistema del 4-2-3-1 y la entrada de Amrabat para la banda izquierda hizo que Belhanda pasase a jugar de enganche y Hadji en punta. Los balones dejaron de llegar a los hombres de ataque. Carcela-González desapareció en el segundo tiempo, al igual que un Amrabat que, aunque sí participó más en el juego ofensivo, no fue destacado ni lo hizo en excesivas ocasiones. De tal forma que Marruecos mantuvo el dominio del partido con lo justo, incluso cediéndole la pelota y la iniciativa a Gabón. Un dominio posicional de una Marruecos que no se fragmentó como sí pudo ocurrir ante Túnez y que supo contener de principio los ataques gaboneses.

Sin embargo, el mítico Cousin, que a sus 34 años y pese a su deficiente condición física sigue siendo importante, aparecía en una Gabón que pasaba a tener a Mouloungui en el extremo izquierdo (donde estuvo el sustituido N'Guéma y dejándole a Cousin la punta del ataque) y a Pierre-Emerick Aubameyang en el extremo derecho. Dos auténticos cuchillos, jugadores de potencia física brutal, que hicieron de las suyas por las bandas entrando hasta el área de Lemyaghri o sirviéndole balones a Cousin para que hiciese lo que pudiese. Trajeron de cabeza a El Kaddouri y a Basser durante todo el segundo tiempo. Pese a que el recurso ofensivo gabonés era único y previsible, Marruecos no supo reaccionar.

Creyó que el aguantar el 0-1 sería posible y se dedicó a defender. Si ya apenas tenía el control de la posesión, Gabón adquirió una propuesta que traía resultados. Gerets no supo anticiparse a las ofensivas gabonesas, y se limitó a quitar a un Carcela-González desasistido para introducir a Taarabt, con la intención de que si se dispusiese de una ocasión, la estrella del QPR inglés pudiese liderarla desde esa banda o introduciéndose por el centro en el seno de la zaga gabonesa. El último cambio, todavía con 0-1, fue quitar a un Basser desafortunado en las marcas y al que Mouloungui ya estaba empezando a ganar los "uno contra uno" con demasiada frecuencia. Un cambio "hombre por hombre", Alioui por Basser.

Así, el mantener el marcador con dominio posicional y cediendo la posesión se convirtió en suicidio, y en 3 minutos y con jugadas parecidas, demostrando que no hay rival pequeño y menos en los últimos tiempos, se puso 2-1 en el marcador con goles de Aubameyang (despiste de la zaga que se olvida de marcarlo en un saque de banda) y, por inercia en el juego, Cousin (a centro de Aubameyang y gracias a unos ocasionalmente débiles Kautari y Benatia en los marcajes). Shock en Marruecos, que tuvo que buscar el empate a toda prisa para evitar la eliminación matemática. Sucesión de ataques a la desesperada, sin control en los últimos 10 minutos de tiempo reglamentario, casi todos por la parte central. Incluso con contraataques de una Gabón que no se rendía. Taarabt estuvo bastante inédito y apenas tocó el balón.

(Génesis del 2-1 de Cousin, donde se ve el recurso gabonés de extremos y Cousin)

Cuando agonizaba el partido, un disparo tras centro desde la banda izquierda (pero que no puso Taarabt) golpeó en la mano de Moussono dentro del área. Penalti y segundo gol de Kharja que aliviaba a Marruecos. Sin embargo, se dieron 5 minutos más de descuento. No era un resultado justo el 2-2, y Gabón quería clasificarse matemáticamente con solvencia para el regocijo de los aficionados locales que abarrotaban el Stade d'Angondjé de la capital Libreville. Estaba el equipo partido de una forma que podíamos catalogar de 7-3, con Aubameyang, Cousin y Mouloungui arriba, pero podría bastar con ello. Llegadas en el descuento que cerca estuvieron de ser el 3-2. En una falta lateral y ante la pasividad de una selección de Marruecos de la cual ningún efectivo realizó un mínimo movimiento, Mbanangoyé marcaba un golazo de libre directo en el minuto 90+7. Marruecos acabó pagando su racanería. Buscó ganar con lo mínimo posible puesto que salir al ataque desde el inicio no le trajo beneficios ante Túnez. Una de las favoritas, eliminada a las primeras de cambio.

Senegal

Antes del inicio de la Copa, en el grupo A la gran mayoría de los analistas daban a los de Amana Traoré como clasificados, incluso como primeros de grupo y sin ninguna dificultad. Al observar la plantilla, se apreciaba una selección de un gran potencial ofensivo, con muchísimos delanteros de calidad, casi de tal forma que se la podía llamar Senegol. Lo que no gustaba de Senegal y la dejaba con menos posibilidades de hacerse con el título era sus debilidades en el centro del campo. El concepto exacto es "equipo equilibrado". No había tanto nivel de centrocampistas, y sin ellos, los equipos o bien no llegan al área rival, o bien se parten. Esto segundo es lo que le ha ocurrido a los Leones de Teranga. Parecía que este problema y la carencia de centro del campo se podría subsanar con la pegada arriba, que el tener delanteros y llegada no supondría problemas en la fase de grupos, pero siquiera fue así.

Cayeron ante la que está siendo la revelación en su primer partido, esa selección de Zambia en la que Mayuka está dando recitales en cada actuación y en la que Kalaba, Chris Katongo o Chansa tampoco se están quedando atrás. Un 1-2 en el cual pudimos apreciar que Senegal no era un equipo que combinase en el centro del campo. La falta de asociación y de una buena base para la génesis de jugadas ofensivas era notable, pero no se esperaba que fuese un problema tan serio como para acabar desangrando futbolísticamente al equipo.

El segundo partido, como en el caso de Marruecos, era vital. Guinea Ecuatorial, la otra selección anfitriona, buscaba convertirse en revelación ganando y eliminando a una de las 4 máximas candidatas a la Copa. Traoré quiso innovar para tratar de solucionar el problema, que al parecer, había detectado parcialmente. Mantuvo el 4-3-3, pero incorporó a N'Doye (extremo/delantero) como uno de los miembros del centro del campo, dispuesto casi en forma de trivote, para que bajo la dirección de Mohamed Diamé y el acompañamiento de Guirane N'Daw, Senegal conectase por fin a su defensa con los hombres de la delantera, una línea en la que sorprendentemente no estaba Moussa Sow.

Este extraño XI inicial acabó durando aproximadamente 10 minutos, ya que por la naturaleza posicional del propio N'Doye, Senegal pasó pronto al temido 4-2-4. Así se mantuvo toda la primera mitad y parte de la segunda, tiempo en el cual siquiera pudo adelantarse en el marcador. Issiar Dia hizo una gran primera parte recorriendo su banda y sirviendo buenos centros, aunque no definidos por unos Cissé y Ba que perdonaron multitud de ocasiones.

 
(Comparativa: inicio en falso 4-3-3 a la izquierda, corrección tras pocos minutos en 4-2-4 a la derecha)

Una cantidad tal de ocasiones que hicieron que Senegal se relajase. El gol llegaría tarde o temprano, sensación que contagió definitivamente Traoré a su equipo quitando a Ba e introduciendo a otro centrocampista (N'Diaye) para dar algo más de equilibrio y que Guinea Ecuatorial no aprovechase una posible partición en dos de su equipo. Se fueron adormeciendo y confiando, y la Nzalang Nacional supo verlo, comenzando a llegar con ímpetu y con Juvenal como director de orquesta, pues el jugador del CE Sabadell es sin duda el arquitecto del equipo. Las ocasiones de Fidjeu, Balboa o Randy no tardaron en llegar. La situación cambió totalmente: Guinea Ecuatorial dominaba y era la que perdonaba ocasiones ante una apática Senegal que no se encontraba en el campo y a la que le costaba más conectar con los 3 hombres de ataque, una ruptura parcial del equipo motivada, no tanto por su táctica, sino por el crecimiento de los centrocampistas ecuatoguineanos. Kily recorría su banda, se desdoblaba por la misma y centraba desde la derecha para que Randy pusiese el 1-0.

 (Jugada que origina el gol de Randy. 4-3-3 en una Senegal que sesteaba por momentos)

Las urgencias llegaron a los hombres dirigidos por Amana Traoré, que estaban por entonces eliminados. Entró Sow por un Diamé que más que dirigir estuvo bastante perdido como pivote defensivo y no organizador. Después se incorporó Niang al partido en sustitución de un Issiar Dia que fue de más a menos y que estaba demasiado cansado. Volvió en definitiva el 4-2-4. Guinea Ecuatorial seguía teniendo ocasiones, ya que el centro del campo de Senegal estaba despoblado parcial o totalmente en algunos momentos. Cuando se iba a conocer el descuento, producto de un tiro libre directo colgado al área y tras algún rechazo, Sow empataba.

Sin embargo, imitando a Gabón ayer, Guinea Ecuatorial confiaba en sus posibilidades, y empujada por su público siguió atacando a una Senegal que no defendía excesivamente bien y con la que se podían realizar interminables transiciones ofensivas puesto que su centro del campo seguía estando despoblado.


 

(Contraataque origen del gol de Kily. 4-2-4 y Senegal completamente partida, centro del campo despoblado) 

En una de ésas, con el descuento casi cumplido, Kily, protagonista del partido, pasó a campo contrario sin oposición alguna, cayó hacia el centro y desde 25m y empujado por todos los aficionados ecuatoguineanos, coló a 98km/h un disparo lejano que castigaba a una Senegal que se relajó, se confió y arriesgó innecesariamente partiéndose por su mitad. La Nzalang Nacional hacía historia y Senegal, otra de las favoritas, caía eliminada en la fase de grupos.